Agua
El agua se utiliza con mayor frecuencia para influir en el equilibrio de humedad de un sustrato. Los enfoques habituales incluyen la prehumidificación, la humidificación y la rehumidificación, cada uno aplicado en diferentes fases del proceso productivo.
Estas aplicaciones se emplean para contrarrestar la pérdida de humedad causada por el secado, el calentamiento o las condiciones ambientales, así como para influir en el comportamiento dimensional de la banda durante la producción y en etapas posteriores.
Fluidos funcionales
Además del agua, puede aplicarse una amplia gama de fluidos funcionales para influir o añadir propiedades específicas al material. Según la aplicación, estos fluidos pueden utilizarse para reducir la curvatura u ondulación, mitigar los efectos electrostáticos o mejorar el comportamiento de manipulación y transporte.
Los fluidos funcionales también pueden aportar características sensoriales o funcionales, como fragancias, agentes suavizantes o acondicionadores, así como aditivos modificadores de superficie como las siliconas. En estos casos, la aplicación de fluidos no solo se utiliza para estabilizar el comportamiento del material, sino también para introducir de forma intencionada propiedades necesarias para el procesamiento posterior o el rendimiento en el uso final.
En determinados entornos de producción, la aplicación de fluidos funcionales en fases tempranas del proceso puede reducir o incluso eliminar la necesidad de medidas correctivas en etapas posteriores.